viernes 11 de marzo de 2011

El que decide irse

El que decide irse lo hace por diversas razones, aunque no quiere decir a veces que se trate de un carnaval de motivos para hacerlo, con sólo uno basta para tomar las pertenencias en caso de que las haya y, emprender el camino.

En mi caso particular, me he marchado muchas veces, pero esta vez lo he hecho sin la intención de llegar a otro lugar que pudiese calificar como una mejor estancia. Porque ese lugar, luego de todo lo que ha pasado, se ha convertido en una idea... ¿Concreta?, sí, pero sería imposible verla materializada; no porque esté yo invadido de pesimismos y sombras del pasado que me impidan ver lo bueno que pueda encontrarse en algún lugar. Es sólo que con el ir y venir de tantas veces, un sin fin de cosas se van perdiendo en el camino, y esas pérdidas, siempre se proyectan en el entorno haciéndonos verlo incompleto, sin embargo, incompletos estamos nosotros. Como cuando alguien va caminando sin percatarse de que su maleta está a medio cerrar y caen de ella diversas cosas que van quedando esparcidas a lo largo de la ruta. Quizás algunas de ellas sean valiosas y otras no lo sean tanto. Lo cierto es que la suma de esos objetos forman un todo, y al faltar uno, se pierde la integridad de lo que esa persona eligió llevar para su viaje. Por lo tanto, no estará entero y actuará como si lo estuviese, y puede ser que note la falla, aunque lo más probable es que lo haga demasiado tarde. Lo cierto es esta persona llegará a destino sin notar la falta, con ansias de descansar sentada en una plácida butaca, querrá también refrescarse con un poco de agua fría y relajar su mente agotada por el esfuerzo que ha hecho para culminar el camino emprendido. Y lo hará.

Luego de un tiempo, posiblemente no muy extenso, esta persona intentará organizarse, decidirá ir por la maleta, la sacará de la oscuridad que hay bajo la cama y la tumbará sobre ella para abrirla y extraer de su interior las cosas que consideró valiosas a la hora de partir.

Sacará una a una, y mientras las ve sostenidas en sus manos, será inevitable que sienta alguna nostalgia por todo lo que se dejó atrás, esa sensación que es similar a la que se puede percibir cuando se presiona fuertemente un cristal en un sólo punto, este se agrietará desde ese punto hacia afuera, pero no llegará a quebrarse si no se abusa de la fuerza. Así se siente a veces la nostalgia del recuerdo. Por esa razón yo nunca llevo fotografías, de nada ni de nadie, porque son cartones con impresiones inútiles, inservibles, qué sólo siguen amarrándome aun estando distante.

No obstante esto es sólo una metáfora, porque inicialmente mencionaba que había decidido irme hacia ninguna parte, es decir, no llegaré nunca más a otra sociedad, aunque lamentablemente siempre ocuparé una parte del entorno, pero si este está aislado de grupos de personas, será como si yo no existiese, y eso es lo que trato de hacer. Tal vez te preguntes el porqué de esta absurda decisión, yo al menos la considero absurda. Aun así te diré que he notado siempre que las personas absurdas o tontas, sin ánimos de querer ofender, son las que exteriorizan un mejor ánimo, y lo hacen porque así está su interior, les cuesta menos alcanzar la plenitud. Esa es la única razón valedera que tengo para seguir yéndome. Intento ser absurdo ya que, según mis incontables análisis es un elemento esencial para encontrar eso que todo ser humano intenta conseguir. La felicidad y la paz.

Han pasado varias décadas desde que me largué del último recinto en el que estuve, para mi desgracia aun nada ha cambiado a excepción del desgaste notable de mi cuerpo. He seguido perdiendo cosas a lo largo del trayecto, estoy dolorido del camino, agotado de analizar, de pensar, de recordar y hasta de existir.

Lamentablemente aun sigo atado a una esperanza, y ese hecho no me deja ser libre, quisiera poder acabar con ella de una buena vez, para entonces quitarme de encima la sensación de la espera... que es tan incómoda.

Ahora mismo, parado cerca del mar, contemplo la noche, está despejada, hay centenares de estrellas iluminando todo el paraje, es hermoso. Mi maleta la dejé atrás en la arena, a unos veinte metros de distancia del sitio en el que estoy...

No siento ningún temor, ya no tengo más tierra firme para caminar, frente a mí rugen las aguas llenas de ímpetu. Sin desvestirme, con ojos lagrimeantes y una gran sonrisa, correré velozmente hacia la orilla, y sin pensar en más nada, me arrojaré al mar y comenzaré a nadar...


E.J.L.H.

sábado 15 de mayo de 2010

Un ojo en la luna

Mientras pasaba la noche reclinado en un banco de concreto, miraba el cielo nocturno con todos sus detalles, la luna se encontraba radiante, inmensa, bañaba todo el ambiente con sus reflejos plateados.

Estaba yo presenciando un espectáculo tan cotidiano como lo es el nacimiento de una planta, sin embargo el hecho de mirar la luna me hacía pensar en algunas cosas. Esos deseos que se arraigan a mi existencia tercamente.

En el suelo, a mi lado se apiñaban decenas de colillas de cigarrillos, el humo era mi efímera compañía, era suave y continuo, pero la brisa me lo arrebataba sin contemplaciones.

Dentro de mí habían visualizaciones, emitía cientos de llamados, gritos, señales de auxilio; ninguna sería respondida... nadie vendría a consolarme, nadie me esperaba, solo estaban en ese momento el cuerpo y la mente sin ningun tipo de sincronización, me daba cuenta de que estaba al borde de una depresión.

Diabólicos recuerdos e infernales análisis comenzaban a llegar a manera de llúvia, empezaban a empapar todos los rincones de mi internalidad tornándolos lúgubres e inhóspitos, no sabía como escapar de ese torbellino maldito.

Hubo un instante en el que pude ver en una figura colosal. En la luna comenzaba a aparecer un un ojo, suavemente se iba haciendo visible, yo podía distinguirlo perfectamente, me recordaba a un cuerpo extraño saliendo lentamente a flote de las profundidades más oscuras del mar.

Estuve inmóvil durante ese extraño momento, petrificado me sentía, entonces comencé a distinguir las finas arterias, la zona esclerótica lucía enrojecida y un poco vidriosa, parecía como si tuviese alguna irritación. El terror me invadió cuando la luna parpadeó y, el ojo en sí miraba hacia todos lados rápidamente, la pupila se dilataba y se contraía como intentando enfocarse en algún punto de la tierra, me sentí insignificante y microscópico ante aquel ser inesperado.

Entonces tuve el valor y la fuerza necesaria para ponerme en pie y escapar de la presencia de aquello que aun no podía asimiliar, un ojo en la luna... Corrí como pude, resbalé y caí de bruces en el suelo, pero con la misma rapidez con la cual había caído pude levantarme y seguir. Miraba hacia atrás y el ojo aun estaba ahí, seguía buscando algo o a alguien. De pronto me encontré corriendo sobre un viejo muelle, la marea había subido y lleno de pavor continué el camino hacia el mar. Me detuve en el borde del viejo muelle e intenté concentrarme en el horizonte.

No quería darme la vuelta y mirar, la presencia del ojo me atemorizaba, sentía que podía ver todo lo que había hecho durante mi vida, lo bueno y lo malo, era yo un ser vulnerable, de pronto comenzó a recorrer mi cuerpo una especie de reacción nerviosa, mis piernas y mis manos temblaban rápidamente y, no pude resistir más, tuve que voltearme y mirar el ojo, cuando lo hice, él se posó sobre mi, y me miró con asombro, salido de su órbita, y fue entonces cuando percibí algo que no conocía, experimenté como mis entrañas se helaban una a una, se petrificaban a la vez que sentía una especie de roce en los huesos, era como si me rozaba algo metálico... No soporté más ese estado y presa del terror me arrojé al mar.

Con desesperación intenté nadar pero resultaba imposible poder mantenerme a flote, tragaba grandes cantidades de agua y fui sumergiéndome a pesar de todas las brazadas que hice, debilitado mi cuerpo no respondía, y me fui entregando poco a poco a las oscuras y densas aguas nocturnas.

A pesar de todo no estaba muerto, aun podía ver, estaba en el mar... veía mis manos como se movían suavemente con el agua y me sentí aliviado. Comencé a ascender poco a poco, y fue entonces cuando regresó el pavor. Mientras subía a la superficie lentamente pude verme, mi cuerpo seguía hundiéndose en las inmensas y oscuras profundidades, me percaté de que mi presencia se reducía ahora a ser una esencia, una energía. ya no necesitaría más del oxígeno, ni de ningún otro elemento vital para el cuerpo humano.

Miré hacia arriba y aun el ojo estaba en la luna, me miraba mientras derramaba una lágrima. no tuve más miedo de él, entendí entonces que mi ascensión tenía un propósito, yo pasaría a formar parte del ojo.

Pude apreciar lo plano del tiempo, mi visión era infinita, podía contemplar toda la historia del mundo, el principio y el final, podía advertir la esencia de cada forma de vida y acepté mi nuevo destino. De ahora en adelante traeré almas a la luna para rescatarlas del futuro lamentable que pronto se posará sobre la tierra, debo darle fin a las vidas humanas para rescatarlas de la próxima devastación.

E.J.L.H.

domingo 2 de mayo de 2010

Escritos Extraños Vol 9


La dificultad del camino depende de como se atraviese, las rocas siempre pueden esquivarse, los precipicios pueden bordearse. No existe lugar alguno que no pueda conquistarse.
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Nadie puede ponernos límites, nosotros llegaremos hasta donde creamos que podemos llegar, las limitaciones están dentro nuestro.
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Todo lo que se vive es sencillamente una práctica, todos somos instructores de todos, realmente todo será tan serio como nosotros creamos que es.
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La vida dificil es como cuando uno se encuentra en un sitio lleno de ausencia de luz; al tiempo nos acostumbramos y logramos ver.

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Cualquier daño recibido es perdonable, lo imperdonable es no superarlo, recordad que el perdón es solo otorgado por los más grandes, y todos podemos llegar a serlo.

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La única oscuridad que no permite ver nada, es la que producimos nosotros mismos al no querer abrir los ojos.

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Siempre seré el profeta de mi propio destino.

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Es verdad que somos lo que nos han hecho ser, pero cuando nos vencemos y dejamos de ser un producto, destacaremos del resto.

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El poder de los deseos es lo que mueve y sentencia el curso de las cosas.

FIN

E.J.L.H.

sábado 1 de mayo de 2010

La Cúpula

Lluvia soy, cuando me condenso pienso en donde caer, y a veces solo me precipito en lo que yo considero el mejor lugar, trato de llenar de vida todo el entorno, ser absorbido por la tierra, dar más vida a lo verdoso de la naturaleza, trascender y regalar más belleza, evolucionar la especie. Sin embargo ella evita entregarse, lucha por evadirme. Los vientos, mis aliados, luchan por abrirme el camino y abolir la costumbre, pero se han escudado bajo cristales, bajo metales, bajo la tierra compactada. No es posible inundar e irrumpir lo que creen tranquilo.

Soy admirado, venerado, pues... Dador de vida soy, Pero a la vez temido me sienten.

Nada ha comenzado aun, las cúpulas cederán y es ahí cuando empezará a escribirse la nueva historia, la que sí será digna de recordar y contar...

FIN

E.J.L.H.

miércoles 28 de abril de 2010

El señor oscuro

Se trata de la historia del hombre que no cree en los imposibles, del que se afana a veces por obtener metas que inalcanzables quizás puedan ser, sin embargo no es oscuro por su aura ni por su esencia, es sencillamente que deambula por parajes y caminos solitarios, y su armadura impregnada de oscuridad lo hace aparecer como un espectro, pero en realidad, dentro de su coraza, irradia una luz indomable y los buenos deseos.

Su arma siempre fueron sus propias palabras, muchas veces las no dichas jamás, su escudo maltratado lleva su símbolo, su marca... Un sol negro.

Su lucha siempre ha sido la de poder ser lo que debe ser... Y en eso se le va gastando la vida, en pérdidas y derrotas dolorosas. Y dentro de sí él ya no quiere seguir vagando por aquellos parajes olvidados, siempre sin tener a donde ir, sin nadie que lo espere, sin nadie que esté para que lo ayude a sanar.

El señor oscuro está cansado, siente que no hay razón alguna para continuar por el camino de la noche, pero sigue haciéndolo, porque de quedarse estático su mente traicionera lo hará pedazos. Ya no queda mucho de él, ya al parecer la derrota es inminente, sus golpes de espada están destinados a errar, su escudo roto ya no posee la resistencia de hace años y se le ve llorar, solo, sentado en los bordes del camino, o bajo un árbol, lo acompaña el silencio y la desolación, él sabe que aun no ha muerto ya que puede sentir un frío intenso en el lugar en donde late su corazón quebrado por varias batallas.

Este ser, no es más que otro al que las esperanzas terminan hiriéndolo, al que cada sueño que vive se le escapa de las manos, como cuando alguien intenta trasladar agua en un cántaro agrietado, el líquido poco a poco se va derramando y no hay nada que pueda revertir ese derrame.

El caballero del que hablo, herido siempre, con el semblante perdido en la distancia del pensamiento angustioso, ha caido otra vez, ahí puede vérsele arrodillado y encogido de hombros, con la cabeza hundida en el pecho, se puede escuchar a poca distancia el gemido de su llanto y de su respiración entrecortada, lleno de espasmos y sin ganas...

La luz de la luna evita iluminar el camino del noble oscuro, se oculta tras las nubes grisáceas, así como tambien se ocultan en la memoria los buenos momentos que una vez vivió, fueron efímeras aquellas vivencias y ya no quiere recordarlas, quiere desvanecerlas como se desvanece el humo cuando sopla alguna brisa, él está conciente de lo duro que resultaría traer al presente aquellos pasajes pasados de su vida, porque entonces se da la razón a sí mismo cuando se repetía que él no era suficiente, que él no era más que una partícula de tierra.

Hoy el señor oscuro está sentado resistiendo el dolor de las heridas, siente el correr de la sangre por su cuerpo, ve que ya no hay esperanza alguna y, la oscuridad se aferra aun más a él. El señor oscuro está de duelo, lleno de dudas asesinas que arremeten contra su cordura cruelmente. No diré nada sobre el final, porque aunque no haya nada más que contar, esta historia lamentable, patética y llena de muerte, aun tiene alguna otra cosa que no he podido descifrar, pero pronto sé que hallaré eso oculto, y me liberará a mí, así como a él.

FIN

E.J.L.H.

Lo que eres y no sabes

Eres mi amalgama, lo eres y no lo sabes...

Eres la razón de mi retorno, la razón de pisar el camino de vuelta otra vez.

Eres el fresco de la mañana, el olor del café, el crujir de las galletas, el canto del cristo fue y el anuncio de buenas nuevas.

Eres el principio y el fin del sentido de la vida, o al menos... De mi vida.

Eres la perfecta personificación de lo que siempre he soñado, tu voz es como la soñaba, tu risa es como la soñaba, tus lágrimas son como siempre las soñé, y tu... no lo sabes.

Eres el faro que me orienta en la oscuridad, aquel que amanece encendido, ese que gira en busca del perdido, lo eres y no lo sabes...

Eres todo, porque así lo siento, y no eres nada porque no puedo estar contigo.

Eres un hilo de oro que aprisiona mi corazón y lo exprime cn delicadeza, dándole así, un sufrimiento que poco marca y que mucho duele.

Eres cualquier canción porque la música siempre será para ti.

Eres el abrazo no recibido, el beso no plasmado, el recuerdo no adquirido, el presente lejano.

Eres el llanto silente que oculto cada noche, eres un par de lágrimas que ruedan por mi rostro y mueren en la almohada, inmolándose...

Eres la mejor comida, el mejor vaso, el mejor descanso...

Eres el puñal que hoy pende sobre mí, y que en cualquier momento puede caer y partirme en dos mitades.

Eres mi sexto sentido porque contigo en la distancia he tenido sensaciones que no conocía.

Eres el brillo de la mermelada, el sabor del chocolate, el vapor de lo caliente...

Eres la sonrisa del empobrecido, el ánimo del desvalido y la esperanza del condenado... Lo eres y no lo sabes.

Eres cuanto digo y cuanto escribo, eres el desgaste de mi pluma, el movimiento de mi lengua...

Eres la lanza que me hiere, el dolor anunciado, una estrella muy lejana.

Eres la laguna que encuentra el sediento y el cansancio del que corre.

Eres nada más todo lo que falta.

Eres el inicio de un nuevo libro, de una nueva vida que quizás no viva...

Eres la locura del ecuánime, el peso de las plumas...

Eres la razón de mi estupidez, eres las migajas de las que come el mendigo...

Eres el avión que se oye pasar pero que no se ve.

Eres lo incierto de las religiones, y lo exacto de las ciencias.

Eres mi creación... La cual yo nunca creé, todo eso eres y no lo sabes.

Eres mi pensamiento perenne, mi impulso motriz, la esencia de mis actos.

Eres el secreto que pregono, la extinción de lo sereno, un silencio estridente

Eres la sombra del árbol, la raiz de mi adherencia y la razón de mi paciencia.

Eres la cuarta parte de mi anatomía, la cicatriz que a diario sangra y el temor que me cobija...

FIN

E.J.L.H.

martes 27 de abril de 2010

Prisionero

Sin querer, sin darme cuenta, perdí las ganas de vivir en libertad. Me di cuenta que de alguna manera se intercambiaron los roles, la libertad era estar en cautiverio y ahora es todo lo contrario.

Prisionero de cuatro paredes, prisionero de un deseo, prisionero de las calles... Así van transcurriendo las horas, cada minuto equivale a un dolor, cada día que muere es el final de otra batalla perdida. Esperanzas esfervecentes... Un ánimo inconstante, la incertidumbre del pez.

Prisionero de la duda, prisionero del castillo, preso en el rincón... Se desplazan a mi alrededor respiraciones, tumultos de presión, explosiones heladas.

¿Quien sabe?, nadie sabe... La llave del luar no aparece en la oscuridad, la cerradura se dispersa, mi mente es traicionera... El corazón conspira con una serie de fuertes golpes, sensación de vacío en el area del torax.

Prisionero de la noche solitaria, prisionero de letras. Enclaustrada en confusión permanece mi cordura que pende de un cabello.

Prisionero de opiniones. Prisionero de un sueño de u sueño que se vive despierto... Es imposible concentrarse en algo que no sea ese sueño lejano. Prisionero del despertar tempranero cotidiano, siento como punzadas de ansiedad se clavan en mi sien. Mirando un punto por inercia todo se bordea negro y, en esa negritud me voy perdiendo, de solo mirarla, me siento en sus inmensas profundidades.

Prisionero de su ausencia, prisionero de su silencio he de estar... No sé cuanto más pueda yo resistir, porque mi fuerza ha cambiado de origen, como cuando un reptil cambia de piel.

Prisionero de mis propias palabras soy, ellas no impactan, no logran trascender, están estancadas en una espesa ficción tercera.

Prisionero de un lamento que está fuera de la cronología me encuentro, prisionero de un camino sin destino que se divierte al verme pasar y pasar por el mismo sendero, por la misma colina.

Prisionero de los astros que veo, prisionero de la decisión no tomada, preso entre brrotes de angustia que no pueden romperse ni cortarse y, mucho menos extraerse del sitio en el cual reposan...

FIN

E.J.L.H.

Madrugada sufrida

Ascendiendo, siempre hacia el sol, busco un calor, una atmósfera que me abrace, una especie superior, un alma y un cuerpo tan celeste como el umbral de la ventana, tan segura como el viento que siempre sopla, una voz, una melodía que solo yo entienda. Un sabor amplio, unos ojos que me miren como yo miro, un resplandor que cuando menos se espera aparece, unos pies desnudos que yo pueda tocar, unos cabellos que ondeen en el aire como ondeaban hace años las banderas que clamaban libertad, una fuerza que me impulse cuando ya crea todo perdido, un alimento que me llene cuando marchito me encuentre, un agua que en el momento de la sequía... Empape y suavice la superficie de todo...

Todo eso... Yo soy, todo eso... Eres tu. Puedes seguir siendo más, puedes continuar queriendo más, tu puedes... Porque... Quizás quieres que así sea.

FIN

E.J.L.H.

El amor de los poetas

Si, amigos míos, el amor de los poetas... tan puro como lo es el rencor de un niño.

El amor de los poetas dificilmente olvida, se imprimen en su amor las vivencias y los rostros como cuando se golpea el cristal y este no llega a quebrarse, pero quedan en él, líneas de ruptura.

El amor de los poetas es tan noble que puede llegar a herirse fácilmente...

El amor de los poetas queridos amigos, no conoce impedimento alguno, y cuando siente que ha llegado el momento, solo da todo lo que hay...

El amor de los poetas detesta los pretextos y prejuicios, porque dentro de su pureza no hay cabida para tales infamias.

Ese amor de poetas del cual les hablo es tan fuerte y a la vez tan frágil que puede llamársele dilema...

El amor de los poetas no le teme a los obstaculos porque... De ser así... No sería de poetas.

El amor de los poetas se agranda siempre en el sufrir, porque cree y crece en los sueños.

El amor de los poetas tiene principio pero no conoce final, porque aun luego de la muerte... Quedará plasmado con puño y letra sobre papel...

Ese amor de poetas es sublime y perfecto, tan perfecto es ese amor, que pocos pueden manejarlo, por eso es de poetas...

Bendita sea quien reciba el amor de un poeta, porque incluso en la distancia del tiempo y el espacio, ese amor la cobijará para siempre... En caricias y memorias de tinta y papel... Y más allá del final de las cosas, seguirá vivo, porque... fue dado por un poeta.

FIN

E.J.L.H.

Cuando te quedas dormida

Cuando mueren los días y, el sol se marcha cansado, es cuando tu y yo podemos reunirnos, y quiero decirte que esa es mi hora más preciada, el tiempo sublime, mi momento de locura.

Al tenerte conmigo en la distancia, se siente un alivio, es reconfortante. eres mi descanso, contigo olvido los problemas... Sin embargo tu a veces, cuando ya la madrugada avanza te sientes cansada, tienes sueño y, aun así me soportas, hasta que ya tus bellos ojos comienzan a renunciar al largo trabajo de ver todo, es ahí cuando más llego a amarte... Tu voz me resulta como una hermosa melodía, como el sonido de la cascada de algún río, como la brisa de las playas en la nocturnidad mientras la luna baña todo con sus caricias plateadas...

Cuando te quedas dormida, mi alma clama por tan solo poder tocarte, peinar tus cabellos, besar tu frente, acariciar tus mejillas, verte hacer gestos con la boca, tocar tu espalda...

Es en ese instante de tu sueño cuando muero un poco, tu ternura es tan radical y extrema que a veces llego a perderme en ella. Parte de mi, como dije antes, muere calcinada por la frustración de no poder presenciar ese momento tan majestuoso.

Al llegar la hora de mi descanso, intento desdoblarme, hacer un viaje astral hasta ti, invadir tus sueños y acompañarte en lo que sea que hagas.

Durante tu sueño, yo incansablemente intentaré alcanzarte, quizás no pueda lograrlo jamás, pero me llena el alma el solo hecho de intentar hacerlo, así quizás pueda conectarme en pensamientos contigo, y pueda sentir que estuve ahí, viendote dormir, escuchando tu lento y placentero respirar, inhalando tu aliento, arropándote para protegerte del frío.

Así se me pasa la noche entera, y pacientemente aguardo tu despertar, espero que me hables, que me quieras, salvándome como siempre de la ansiedad, de lo común...

Con todo esto no busco más que expresar el amor que te tengo, quizás hubiese sido suficiente con solo decirlo, pero yo... Terco como soy, quise extenderme.

¡Buenas noches! ¡Buenos días!

FIN

E.J.L.H.